La coherencia en el entrenamiento

“El jugador nos juzga por lo que somos capaces de ilusionar y de transmitir mediante el juego”

Hoy en día, la sociedad valora a una persona por lo que es capaz de aportar en el modelo socioeconómico actual. Sin embargo, el baloncesto no es una excepción ya que se valoran los entrenadores por los títulos que aportan a las vitrinas o por los partidos que son capaces de ganar. En muchísimos casos y en todos los niveles quedan arrinconados la competencia para formar jugadores, el nivel de innovación o bien la capacidad de transmitir valores a sus jugadores. Pere Casaldàliga, obispo emérito del Mato Grosso en Brasil afirma que “la mayor virtud de una persona es la coherencia”, la capacidad de actuar según sus creencias o de las ideas de la institución a la que representa y con el objetivo de luchar por el desarrollo de las personas que están a su alrededor.

El entrenador debe mostrar una predisposición receptiva y activa dentro pista que enseñe al jugador también a estar. Sin predisposición cualquier no hay evolución ni mejora. En este punto encontramos cosas evidentes como venir coherentemente uniformado. El jugador tiene que ver que el entrenador se prepara incluso él mismo y que, al mismo tiempo que se exige al jugador venga equipado para hacer deporte, este también lo realiza de acuerdo con el club al que pertenece.

Muy importante es la postura ya que la postura transmite. No sentarse a ninguna silla ni sobre los balones ni apoyarse sobre ninguna pared. No basarse en una postura de brazos cruzados o manos en el bolsillo. El entrenador debe mostrarse atento a todas las acciones de los jugadores. Hay que evitar distraerse por cualquier motivo fuera de entrenamiento. El entrenador tiene que utilizar todos los instrumentos que tiene para llegar al jugador. Es importante también que el entrenador se coloque en pista de forma para ver el máximo número de jugadores implicados en el objetivo y que estos perciban que estamos exigiéndoles.

Es importante marcar desde principio de temporada una dinámica en el funcionamiento de los entrenamientos que potencie la concentración y el máximo rendimiento de todos los jugadores. Marcaremos pocas normas pero hay que ser consecuente con estas. Es necesario que los jugadores incorporen como suyas estas pautas y que sean capaces de exigirselas unos a otros, ya que son una parte más de la dinámica de equipo. La clave para la convivencia de un equipo es el respeto entre los elementos que forman parte.

Ante todo, es necesario que los jugadores atiendan con rapidez al entrenador cuando éste se les dirige. Evitar saltar y distraerse cuando habla un entrenador. No solo se trata en escuchar, sino que los jugadores tienen que mirar a los ojos de los entrenadores porque es la mejor manera que tiene éste de saber si se le escucha. Es necesario que el equipo trabaje la atención como un aspecto esencial, tanto con los jugadores que están ejecutando el ejercicio pero especialmente aquellos que están fuera de la corrección o, incluso, fuera del ejercicio. Es muy importante atender a las acciones y los reforzamientos de los compañeros.

Segundo, no poner excusas en las correcciones ni en las decisiones de los entrenadores. Y a menudo no solo son excusas verbales sino que la expresión gestual ya habla por sí misma. Procurar reflexionar ante estas y, en caso de que no se entienda o se comparta, esperar a una pausa o al final del entrenamiento para darle una vuelta.

Y tercero, el ejercicio no termina cuando se realiza la acción principal. No solo en una rueda, el jugador que finaliza es importante sino que el resto son tanto o más importantes. Hay que mantener el nivel de juego, las correcciones y la importancia de los detalles en los pasadores, en los jugadores sin balón o los mismos defensores.

Los refuerzos del entrenador deben ser constructivos valorando los aspectos positivos de la acción e intentando corregir los aspectos negativos. Debemos tener claro cuáles son los objetivos específicos del ejercicio y basarnos en esto para corregir, sin descuidar los objetivos teóricamente alcanzados previamente. Dar importancia a todos los roles dentro del ejercicio y usar los entrenadores ayudantes para poder incidir en el máximo número de jugadores.

Las correcciones deben ser motivantes buscando que todos los jugadores se sientan implicados. Es importante no siempre usar el mismo tono de voz ni las mismas expresiones. De esta manera es bueno no siempre en plural ni en singular ya que hay aspectos colectivos que hay que dirigirse a un solo jugador y viceversa. No todo serán refuerzos positivos ya que se pierde efectividad, sino que a veces hay que hacer algún refuerzo negativo para hacer reaccionar al jugador y que perciba que sus acciones pueden tener una repercusión negativa en el resto del equipo.

Debemos ser completamente coherentes ante las actitudes de los jugadores. Evitar en todo momento carecer el respeto al jugador ni ponerlo en evidencia. No castigar al colectivo por actitudes individuales, pero sí evidenció que su actitud influye en el resto. Llamar en momentos muy puntuales ya que si se llama siempre se pierde efectividad.

¿Cuándo hablar con los jugadores? En muchos momentos de la práctica, pero hay que equilibrar las charlas con el juego. Lógicamente antes y después del ejercicio es un momento clave para poder dirigir la práctica. En la presentación del juego hay que procurar dejar muy claros transmitir los objetivos, la ejecución y la estructura del ejercicio (como por ejemplo, las rotaciones). Y después del juego, es importante valorar el rendimiento de los jugadores y recordar los objetivos pretendidos encadenando con ejercicios posteriores.

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Durante el juego, hay que corregir y reforzar individualmente a los jugadores sin detener el juego ya sea dentro (mientras el jugador realiza la acción) o fuera (cuando el jugador o grupo de jugadores están recuperando). Se debe no abusar de los refuerzos dejando que el jugador cree el juego por propia iniciativa (no dictar el juego). Además, reforzar colectivamente a los jugadores, parando el juego. Se procurará detener el ejercicio en un momento en que el máximo número de jugadores estén estáticos. En ejercicios de juego individual (como por ejemplo el trabajo de técnica individual), no detener el juego más de una vez. Lo detendremos cuando un concepto clave del ejercicio no se haya entendido, ya sea de objetivos o de funcionamiento. Entonces tenemos que parar el ejercicio lo más rápidamente posible. Además, lo podemos detener cuando queremos incidir en algún concepto clave que queremos que corrijan nuestros jugadores. Finalmente, también detendremos el ejercicio cuando la fatiga comienza a desvirtuar el rendimiento de los jugadores. En este caso, si el éxito es claro, podemos optar por ampliar con algún concepto adicional. En ejercicios de juego colectivo, detendremos el juego ante acciones grupales, procurando corregir cuando los jugadores estén recolocando o bien se vuelva a comenzar la acción. No se recomienda detener el ejercicio por correcciones individuales, sino procurar hacer sentir implicados a todos los jugadores, aunque el error haya sido de un número reducido.

El entrenador debe planificar los entrenamientos ya que esto es fundamental para comprender la evolución de nuestro equipo y perfeccionar día a día la transmisión de aprendizaje. Es importante planificar los objetivos presentes en cada semana, independientes del partido, teniendo en cuenta la progresión del jugador dentro de la temporada (conseguir máximo rendimiento al final de temporada). Hay que diversificar los objetivos durante la semana en las diferentes sesiones colocando como máximo dos o tres objetivos ya sean de juego individual, reducido o colectivo, en ataque o en defensa. Hay que elaborar la sesión intentando construir cada objetivo para el aprendizaje dosificando la carga física y cognitiva. Un modelo de sesión podría ser el siguiente:

 

OBJETIVOS

METODOLOGIA

PARTE INICIAL
  • Activar física y cognitivamente por el trabajo.
  • Motivar a los objetivos principales de la sesión.
  • Familiarizarse con las tareas propias de los objetivos de la sesión.
Calentamiento con juego global de introducción a los fundamentos principales de la sesión

Carga creciente para llegar a la parte central suficientemente concentrados y activados

Opción de hacer estiramientos activos y series de activación

PARTE CENTRAL
  • Construir los objetivos marcados por la sesión.
Dos bloques de aprendizaje con objetivos en progresión de juego individual en juego colectivo

Trabajo específico de objetivos siguiendo principio de aprendizaje constructivo:

  • Ofrecer progresivamente una mayor libertad de opciones, pero siempre con toma de decisión
  • De sin oposición hacia oposición activa

Después de los objetivos realizar recuperación activa con volumen de tiro real mediante ruedas o competiciones

PARTE FINAL
  • Poner en práctica el aprendizaje de fundamentos en juego real
  • Devolver el jugador en una situación de calma que favorezca la asimilación de objetivos
Situaciones reales de juego reducido con objetivos específicos de entrenamiento (no implica hacer 5c5) siguiendo la siguiente estructura:

  • Juego global con libertad de actuación de los jugadores.
  • Juego analítico para exigir en juego los objetivos de la sesión.
  • Juego global para que los jugadores pongan en práctica por propia iniciativa el aprendizaje.

Finalizar con objetivos de tiro

 

2 thoughts on “La coherencia en el entrenamiento

  1. Hola Lluís, muchas gracias por tus artículos. Creo que ayudan mucho a reflexionar. Al leer este me ha venido a la cabeza una pregunta que no he conseguido que nadie me responda de forma satisfactoria, y es en relación a la estructura del entrenamiento y periodización de los contenidos. Me explico:
    Yo siempre he seguido una estructura de trabajar los mismos aspectos globales por días. Me invento un ejemplo: los martes defensa del 1×1, ataque del bloqueo directo, contraataque. Los miércoles defensa colectiva, descomposición de sistemas / juego libre en 3×3, rebote. Viernes táctica. Por supuesto hay excepciones. El caso es que esta estructura hace que los jugadores se diviertan más porque se trata de un entrenamiento variado. Sin embargo, creo que se fijan menos los conceptos que quiero inculcar en mi equipo. Por otro lado, a veces he probado la estructura de diseñar una sesión persiguiendo un objetivo concreto (digamos cortar desde lado débil por poner un ejemplo). La sesión entera desde el calentamiento hasta el 5×5 es trabajando ese concepto. Así siento que el concepto queda mejor fijado, sin embargo creo que los jugadores se divierten menos. Otro inconveniente de trabajar de esta forma es que, aunque el concepto se fije bien, se tarda mucho tiempo (semanas o meses) en poder ver muchos conceptos y cuando se quiere volver a refrescar algo ya visto, quizás ha pasado mucho tiempo. Obviamente tener planificaciones dinámicas y con cierto grado de flexibilidad ayuda, pero mi cuestión viene sobre qué tipo de estructura de entrenamiento es la más adecuada, si hay alguna. Si tú o alguno de tus lectores me puede ayudar o podemos abrir un debate estaría muy bien. Gracias!

    M'agrada

    • Agradezco tu comentario y siento no haber respondido antes. Muy interesante lo que planteas. No hay una estructura idónea sino que considero que tienes que creer en la que haces y irla ajustando a medida que pasa la temporada. Difiero de la manera de trabajar durante la semana sea de la misma manera, es decir, estructurar la semana igual. Supongo que te refieres a que debe haber una evolución durante la semana y, por tanto, como comentas, suelen ser semanas con una estructura parecida. Yo, cuando planifico sesiones completas, busco dos objetivos concretos y trabajo con ellos durante unos 30-40 minutos con diferentes propuestas de ejercicios. Tras el calentamiento en pista parto el entrenamiento en dos, con una pausa en la mitad más o menos. No quiero diversificar los objetivos dentro del entrenamiento aunque sí los ejercicios. En categorías de formación uno suele ser siempre de juego individual (técnica o táctica individual) mientras que otro suele ser de juego reducido. El juego global (5×5) lo dejo para momentos muy puntuales o a final del entrenamiento. El tiro lo pongo para calentar, en la mitad de la sesión o al final de la misma con diferentes dinámicas.

      M'agrada

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